Acts 29 A diverse, global network of church planting churches
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Acts 29
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What We Are

Acts 29 is a diverse, global network of church-planting churches characterized by:

  • Theological clarity
  • Cultural Engagement
  • Missional Innovation
What We Believe

Acts 29 stands in the tradition of historic evangelical confessionalism. While we believe it is vital that the elders of each of our churches determine where they stand on doctrines of second importance, we do wish to make known our convictions on the following five theologically-driven core values:

  • Gospel centrality in all of life
  • The sovereignty of God in saving sinners
  • The work of the Holy Spirit for life and ministry
  • The equality of male and female and the principle of male servant leadership
  • The local church as God’s primary mission strategy
What We Want to be known for

Acts 29 will ensure we are a network known for:

  • Planting churches that plant churches
  • Pursuing holiness and humility
  • Being a radically diverse and global community
  • Praying for conversions through evangelism
What Success Looks Like

Acts 29 will succeed to the extent that it:

  • Recruits men dedicated to leading church-planting churches
  • Assesses men based on core competencies to lead church-planting churches
  • Develops men who are planting or leading church-planting churches through coaching, training, and support
Our Priorities

Our Priority as Acts 29 in the coming year is Healthy Leaders. It is a vital topic and one we overlook at our peril. It’s too easy for leaders to become unhealthy, and that will always cause collateral damage. Obviously, nothing we do can guarantee health, but giving it appropriate profile will encourage us to be alert to the issues.

It is clear from both 1 Timothy 3 and Titus 1 that there is nothing extraordinary about leaders among God’s people. The requirements for elders (a.k.a bishops or pastors) is that they live exemplary lives. They lead by showing others what it means to be a disciple in the everyday. The one distinguishing mark of a healthy leader is his ability to teach, i.e. explain how the gospel shapes and defines our lives as the people of God.

Therefore, Healthy Leaders are first and foremost examples to the flock of what it means to be a sheep! Here are 3 key traits:

  • Healthy leaders are SECURE in the GOSPEL, finding their identity and rest in Christ
  • Healthy leaders are IMMERSED in COMMUNITY, joyfully blessing others and humbly serving the church
  • Healthy leaders are ENGAGED in MISSION, sharing God’s love for the world & passion for Christ’s fame.
Board of Directors
Matt Chandler
Matt Chandler
President
Steve Timmis
Steve Timmis
Executive Director

Ryan Kwon
Ryan Kwon
Vice Chair

Leadership & Staff

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Jay Bauman Co-Network Director | Latin America Jay Bauman pastors Igreja do Redentor, a church plant in Rio de Janeiro, Brazil, as well as Union Church, an English-speaking congregation. Jay founded Restore Brazil, a ministry devoted to church planting, pastoral training and mercy ministry. He lives in Rio with his wife Luciane and his two daughters, Sophia and Olivia.
David Fandey Network Director | Australia & New Zealand David is the lead pastor of The Fields, located in Carlsbad, California. He is also the Acts 29 Network Director in Australia and New Zealand where he pioneered the work there five years ago. He is very involved in coaching church planters both at home and abroad. David and his wife Wilma have six children.
Kevin Peck Network Director | Emerging Regions Kevin is the lead pastor at the Austin Stone Community Church and the Acts 29 Emerging Regions Network Director. He received a M.Div from Southwestern Baptist Theological Seminary and a D.Min in Leadership at Southern Seminary. He is the joyful husband of Leslie and father to Ellie, Halle, and Ivey.
Francisco Bendfeldt Co-Network Director | Latin America Francisco began his ministry as a teenager and during the last 20 years has preached in several countries around the world. He is the lead pastor of Casa de Libertad in Guatemala City and has a passion to reach others with the Gospel through church planting. He lives in Guatemala with his wife Carol and his 4 children.
Philip Moore
Matthew Spriggs
Brian Lowe Network Director | US Southeast Brian Lowe has a degree in Biblical Studies from Reformed Theological Seminary. He planted Exodus Church—now grown to 2 congregations—after 16 years with student ministry. Brian’s heart is to be involved in Jesus’ mission through developing church planters. Brian is blessed with a wonderful wife, Cheryl, and four children.
Brian Howard

Preambulo

Acts 29 se establece en la tradición histórica del confesionalismo evangélico. Si bien creemos que es vital que los Ancianos de cada una de nuestras iglesias determinen cuál es su posición en doctrinas de segunda importancia, sí queremos dar a conocer nuestras convicciones en los siguientes cinco valores fundamentales impulsados teológicamente:

  1. Centralidad del Evangelio en toda la vida.
  2. La soberanía de Dios en la salvación de los pecadores.
  3. La presencia poderosa del Espíritu Santo para toda la vida y ministerio.
  4. La igualdad moral y espiritual, fundamental del hombre y la mujer y a los hombres como responsables siervos-líderes en el hogar y la iglesia.
  5. La iglesia local como el principal medio que Dios escoge para establecer su reino en la tierra.

Estamos apasionados por la centralidad del Evangelio

Creemos que el Evangelio es la buena noticia de que Dios ha dado gracia a los pecadores a través de la vida sin pecado, la muerte sacrificial y la resurrección física de Su Hijo, nuestro Salvador, Jesucristo, es decir, el perdón de nuestro pecado y completa justificación ante Dios. Este Evangelio es también el fundamento de nuestra confianza en el triunfo final del reino de Dios, y la consumación de su propósito para toda la creación en los nuevos cielos y la nueva tierra.

Este Evangelio se centra en Cristo, es el fundamento de la vida de la Iglesia y es nuestra única esperanza de la vida eterna; este evangelio no es proclamado si la muerte penal y sustitutiva de Cristo y la resurrección corporal no son centrales para nuestro mensaje.

Este Evangelio no es sólo el medio por el cual las personas se salvan, sino también la verdad y el poder por el cual las personas se santifican; es la verdad del Evangelio que nos permite hacer realmente y con alegría lo que agrada a Dios y crecer en progresiva conformidad a la imagen de Cristo.

La salvación ofrecida en este mensaje del Evangelio es recibido por la sola gracia, mediante la fe, sólo en Cristo; ninguna ordenanza, ritual, el trabajo o cualquier otra actividad de parte del hombre se requiere con el fin de ser salvos.

(Marcos 1:1; Lucas 24:46-47; Juan 3:16-18; Romanos 1:16-17; Romanos 1:18-25; 1 Corintios 1:18-25; 2:2; 15:1-4; 2 Corintios 4:1-6; 9:13; Gálatas 1:6-9; Efesios 1: 7-10; Colosenses 1: 19-20; 2 Timoteo 1:8-14; 2 Pedro 3: 11-13 Judas 3-4; Apocalipsis 21-22)

Con entusiasmo abrazamos la soberanía de la gracia de Dios en la salvación de los pecadores

Afirmamos que Dios nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo, no sobre la base de la fe prevista sino incondicionalmente, de acuerdo con su buena y soberana voluntad.

Creemos que a través de la obra del Espíritu Santo, Dios llevará a los elegidos a la fe en su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, con gracia y eficazmente, superará su tenaz resistencia al Evangelio para que crean con seguridad y de buena gana.

También creemos que estos, los elegidos de Dios, que dio al Hijo, perseverarán en la creencia y comportamiento santo y se mantendrán seguros en su salvación por la gracia mediante la fe.

Creemos que la soberanía de Dios en esta salvación no disminuye la responsabilidad de las personas a creer en Cristo ni margina a la necesidad y el poder de la oración y la evangelización, sino que refuerza y les establece como medio ordenado por el cual Dios logra sus fines ordenados.

(Juan 1:12-13; 6:37-44; 10:25-30; Hechos 13:48; 16:30-31; Romanos 3-4; 8:1-17,31-39; 9:1-23; 10:8-10; Efesios 1:4-5; 2:8-10; Filipenses 2:12-13; Tito 3:3-7; 1 Juan 1:7,9)

Reconocemos y descansamos en la necesidad de la presencia poderosa del Espíritu Santo para toda la vida y ministerio.

El Espíritu Santo es plenamente Dios, igual al Padre y al Hijo, cuyo ministerio principal es glorificar al Señor Jesucristo; también convence a los incrédulos de su necesidad de Cristo e imparte vida espiritual a través de la regeneración (el nuevo nacimiento).

El Espíritu habita en forma permanente, santifica amablemente, con amor conduce y capacita a todos los que son llevados a la fe en Cristo, para que puedan vivir en obediencia a las Escrituras infalibles.

El modelo para nuestra confianza en el Espíritu y nuestra experiencia de su morada y presencia poderosa es el mismo Señor Jesucristo quien fue lleno del Espíritu y dependió por completo de su poder para la realización de milagros, la predicación del reino de Dios, y todas las otras dimensiones de su ministerio terrenal.

El Espíritu Santo que moró y empoderó a Cristo de igual manera mora y nos da el poder a través de los dones espirituales que ha derramado para la obra del ministerio y para la edificación del cuerpo de Cristo. Aunque hay diferentes entendimientos en nuestra red sobre la naturaleza y la función de estos dones, todos reconocemos que son disposiciones divinas centrales para el crecimiento espiritual y el ministerio eficaz y deben ser ansiosamente deseados, fielmente desarrollados, ejercitado en amor y con sujeción a las directrices bíblicas.

(Mateo 3:11; 12:28; Lucas 4:1, 14; 5:17; 10:21; Juan 1:12-13; 3:1-15, 34; 14:12; 15:26-27; 16:7-15; Hechos 2:14-21; 4:29-30; 10:38; Romanos 8:9; 12:3-8; 1 Corintios 12:7-13; 12:28-31; 14:1-33; 2 Corintios 1:21-22; Gálatas 3:1-5; Efesios 1:13-14; 5:18)

Estamos profundamente comprometidos con la igualdad espiritual y moral, fundamental del hombre y la mujer y los hombres como responsables siervos-líderes en el hogar y la iglesia.

Tanto hombres como mujeres son creados a imagen de Dios y por lo tanto son iguales ante Dios como personas, que poseen la misma dignidad moral y valor, y tienen igual acceso a Dios mediante la fe en Cristo. Hombres y mujeres son ambos destinatarios de los dones espirituales diseñados para darles poder para el ministerio en la iglesia local y más allá.

Por lo tanto, las mujeres deben ser estimuladas, equipadas y facultadas para utilizar sus dones en el ministerio, en servicio al cuerpo de Cristo, y por medio de la enseñanza de manera que sean consistentes con la Palabra de Dios.

Ambos, esposos y esposas, son responsables ante Dios de la nutrición espiritual y vitalidad en el hogar, pero Dios ha dado al hombre la responsabilidad primaria para guiar a su esposa y su familia, de acuerdo con el liderazgo de servicio y amor sacrificial caracterizado por Jesucristo. Este principio de la supremacía masculina no debe confundirse con, ni dar ninguna idea de, control dominante. Más bien, debe ser el amoroso, tierno y cuidadoso liderazgo de un hombre piadoso que está él mismo bajo la amable y dulce autoridad de Jesucristo.

Los Ancianos / Pastores de cada iglesia local se les ha concedido autoridad bajo el señorío de Jesucristo para proporcionar la supervisión y enseñar / predicar la Palabra de Dios en la asamblea de la sociedad para la edificación del cuerpo. El oficio de anciano / pastor está restringido a los hombres.

(Génesis 1:26-27; 2:18; Hechos 18:24-26; 1 Corintios 11:2-16; Gálatas 3:28; Efesios 5:22-33; Colosenses 3:18-19; 1 Timoteo 2:11-15; 3:1-7; Tito 2:3-5; 1 Pedro 3:1-7)

Acts 29 abarca una comprensión misionera de la iglesia local y su papel como el principal medio que Dios escoge para establecer su reino en la tierra.

La iglesia tiene un mandato bíblico claro para mirar más allá de su propia comunidad al barrio, la nación, y el mundo en su conjunto; por tanto, las misiones no son un programa opcional en la iglesia, sino un elemento esencial de la identidad de la misma.

Estamos llamados a dar a conocer a Cristo a través del evangelio y, por el poder del Espíritu Santo, hacer que su señorío para influya todas las dimensiones de la vida.

La principal manera en que cumplimos con esta misión es a través de la plantación de iglesias que plantan iglesias y la formación de sus líderes. Nuestro objetivo es que Jesucristo se forme más plenamente en cada persona a través del ministerio de las iglesias que Dios nos permite plantar en todo el mundo.

También creemos que somos responsables de no retirarnos de nuestra cultura ni a conformarnos a ella, pero con humildad, por el Espíritu y la verdad del Evangelio, a involucramos con valentía mientras buscamos su transformación y la sumisión al señorío de Cristo.

(Isaías 52:7; Mateo 10:5-25; 28:18-20; Lucas 4:18-19; 24:46-47; Hechos 28:31; Romanos 10:14-15; 2 Corintios 10:4-5; Gálatas 2:10; Efesios 3:10; 4:11-16; 2 Timoteo 4:1-5; Hebreos 10:23-25; 1 Pedro 2:4-5, 9-10)

El pacto de Lausana

Introduccion

Como miembros de la Iglesia de Jesucristo, provenientes de más de 150 naciones, que hemos participado en el Congreso Internacional sobre Evangelización Mundial en Lausana, alabamos a Dios por Su gran salvación y nos regocijamos en la comunión que nos ha dado consigo mismo y del uno para con el otro. Impulsados al arrepentimiento por nuestros fracasos, y desafiados por la inconclusa tarea de la evangelización, nos sentimos profundamente conmovidos por las cosas que Dios está haciendo en nuestros días. Creemos que el Evangelio es la buena nueva de Dios para todo el mundo, y por Su gracia, estamos decididos a obedecer la comisión de Cristo, de proclamarla a toda la humanidad, y hacer discípulos de todas las naciones. Deseamos, por lo tanto, afirmar nuestra fe y nuestra resolución y hacer público nuestro pacto.

1. EL PROPOSITO DE DIOS

Afirmamos nuestra fe en un solo Dios eterno, como Creador y Señor del mundo, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, que gobierna todas las cosas según el propósito de Su voluntad. Él ha estado llamando, del mundo, un pueblo un pueblo par Sí, y enviándolo al mundo como siervos y testigos Suyos, para la extensión de Su Reino, la edificación el cuerpo de Cristo y la gloria de Su Nombre. Confesamos con vergüenza que a menudo hemos negado nuestro llamamiento y fallado en nuestra misión, conformándonos al mundo o separándonos de él. Sin embrago, nos regocijamos de que, aunque en vasos de barro, el Evangelio sigue siendo un precioso tesoro. A la tarea de dar a conocer ese tesoro, por el poder del Espíritu Santo, deseamos dedicarnos de nuevo.

Isa. 40:28; Mat. 28:19; Ef. 1:11; Hech. 15:15; Juan 17:6,18; Ef. 4:12; 1 Cor. 5:10; Rom. 12:2; 2 Cor. 4:7

2. AUTORIDAD Y PODER DE LA BIBLIA

Afirmamos la divina inspiración, fidelidad y autoridad de las Sagradas Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento, sin error en todo lo que aseveran, y que son la única norma infalible de fe y conducta. Afirmamos también el poder de la Palabra de Dios para cumplir Su propósito de salvación. El mensaje de la Biblia se dirige a toda la humanidad, puesto que la revelación de Dios en Cristo y en las Escrituras es inalterable. Por medio de ella el Espíritu Santo sigue hablando hoy. El ilumina la mente del pueblo de Dios en cada cultura, para percibir la verdad nuevamente con sus propios ojos, y así muestra a toda la iglesia más de la multiforme sabiduría de Dios.

2 Tim. 3:16; 2 Pedro 1:21; Juan 10:35; Isa. 55:11; 1 Cor. 1:21; Rom. 1:16; Mat. 5:17,18; Judas 3, Ef. 1:17,18; 3:10,18.

3. SINGULARIDAD Y UNIVERSALIDAD DE CRISTO

Afirmamos que hay un solo Salvador y un solo Evangelio aunque existen diversos acercamientos a la evangelización. Reconocemos que todos los hombres tienen algún conocimiento de Dios por medio de Su revelación general en la naturaleza. Pero rechazamos también, como un insulto a Cristo y al Evangelio, toda clase de sincretismo y diálogo que implique que Cristo habla igualmente por medio de todas las religiones e ideologías. Jesucristo es el Dios-hombre que se entregó a Sí mismo como único mediador entre Dios y el hombre. No hay otro nombre en que podamos ser salvos. Todos los hombres perecen causa del pecado, pero Dios ama a todos los hombres y es Su deseo que ninguno perezca sino que todos se arrepientan. Sin embargo, los que rechazan a Cristo repudian el gozo de la salvación y se condenan a una eterna separación de Dios. Proclamar a Jesús como “El Salvador del mundo” no es afirmar que todos los hombres son salvos automática o finalmente, y menos aún afirmar que todas las religiones ofrecen la salvación en Cristo. Es mas bien, proclamar al mundo de los pecadores e invitar a todos los hombres a responder al El como Señor y Salvador en la entrega personal y auténtica del arrepentimiento y la fe. Jesucristo ha sido exaltado sobre todo nombre: esperamos el día cuando toda rodilla se doble ante El y toda lengua lo confiese como Señor.

Gál. 1:8,9; Rom. 1:18,32; 1 Tim. 2:5,6; Hech. 4:12; Juan 3:16-19; 2 Tes, 1:7-9; Juan 4:42; Mat. 11:28; Ef. 1:20,21; Fil.2:9-11.

4. NATURALEZA DE LA EVANGELIZACION

Evangelizar es difundir la buena nueva de que Jesucristo murió por nuestros pecados y resucitó de los muertos según las Escrituras, y que ahora como el Señor que reina ofrece el perdón de los pecados y el don liberador del Espíritu Santo a todos los que se arrepienten y creen. Nuestra presencia cristiana en el mundo es indispensable para la evangelización; también los es un diálogo cuyo propósito sea escuchar con sensibilidad a fin de comprender. Pero la evangelización es la proclamación misma del Cristo histórico y bíblico como Salvador y Señor, con el fin de persuadir a las gentes a venir a El personalmente y reconciliarse con Dios. Al hacer la invitación del Evangelio, no tenemos la libertad para ocultar o rebajar el costo del discipulado. Jesús todavía llama, a todos los que quieran seguirlo, a negarse a sí mismos, tomar su cruz e identificarse con su nueva comunidad. Los resultados de la evangelización incluyen la obediencia a Cristo, la incorporación en Su iglesia y el servicio responsable en el mundo.

1 Cor. 15:3,4; Hech. 2:32-39; Juan 20:21; 1 Cor. 1:23; 2 Cor. 4:5; 5:11-20; Luc. 14:25-33; Mar. 8:34; Hech. 2:40,47; Mar. 10:43-45

5. RESPONSABILIAD SOCIAL CRISTIANA

Afirmamos que Dios es tanto el Creador como el Juez de todos los hombres. Por lo tanto, debemos compartir Su preocupación por la justicia y la reconciliación en toda la sociedad humana, y por la liberación de todos los hombres de toda clase de opresión. La humanidad fue hecha a la imagen de Dios; consecuentemente, toda persona, sea cual sea su raza, religión, color, cultura, clase, sexo, o edad tiene una dignidad intrínseca, en razón de la cual debe ser respetada y servida, no explotada. Expresamos además nuestro arrepentimiento, tanto por nuestra negligencia, como por haber concebido, a veces, la evangelización y la preocupación social como cosas que se excluyen mutuamente. Aunque la reconciliación con el hombre no es lo mismo que la reconciliación con Dios, ni el compromiso social es lo mismo que la evangelización, ni la liberación política es lo mismo que la salvación, no obstante afirmamos que la evangelización y la acción social y política son parte de nuestro deber cristiano. Ambas son expresiones necesarias de nuestra doctrina de Dios y del hombre, de nuestro amor al prójimo y de nuestra obediencia a Jesucristo. El mensaje de la salvación implica también un mensaje de juicio a toda forma de alienación, opresión y discriminación, y no debemos temer el denunciar el mal y la injusticia dondequiera que existan. Cuando la gente recibe a Cristo, nace de nuevo en Su Reino y debe manifestar a la vez que difundir Su justicia en medio de un mundo injusto. La salvación que decimos tener, debe transformarnos en la totalidad de nuestras responsabilidades, personales y sociales. La fe sin obras es muerta.

Hech. 17:26,31; Gén. 18:25; Isa. 1:17; Sal. 45:7; Gén. 1:26,27; Sant. 3:9; Lev. 19:18; Luc. 6:27,35; Sant. 2:26-26; Juan 3:3,5; Mat. 5:20; 6:33; 2 Cor. 3:18.

6. LA IGLESIA Y LA EVANGELIZACION

Afirmamos que Cristo envía a los redimidos al mundo así como el Padre lo envió a El, y que ello exige una similar penetración profunda y costosa en el mundo. Necesitamos salir de nuestros ghettos eclesiásticos y penetrar en la sociedad no cristiana. En la misión de la Iglesia, que es misión de servicio sacrificial, la evangelización ocupa el primer lugar. La evangelización mundial requiere que toda la Iglesia lleve todo el Evangelio a todo el mundo. La Iglesia está en el corazón mismo del propósito cósmico de Dios y es el instrumento que El ha designado para la difusión del Evangelio. Pero una Iglesia que predica la cruz debe el misma estar marcada por la cruz. Se convierte en una piedra de tropiezo para la evangelización cuando traiciona al Evangelio o carece de una fe viva en Dios, un genuino amor a los hombres, o una escrupulosa honradez en todas las cosas, incluyendo la promoción y las finanzas. La Iglesia es la comunidad del Pueblo de Dios, mas bien que una institución, y no debe identificarse con una cultura, sistema social o político, o ideología humana particular.

Juan 17:18, 20-21; Mat. 29:19-20; Hech. 1:8; 20:27; Ef. 1:9; 3:9-11; Gál. 6:14,17; 2 Cor. 6:3,4; 2 Tim. 2:19-21; Fil. 1:27.

7. COOPERACION EN LA EVANGELIZACION

Afirmamos que la unidad visible de la Iglesia en la verdad es el propósito de Dios. La evangelización también nos invita a la unidad, puesto que la unidad fortalece nuestro testimonio, así como nuestra falta de unidad menoscaba nuestro evangelio de reconciliación. Reconocemos, sin embargo, que la unidad organizacional puede tomar muchas formas y no necesariamente sirve a la causa de la evangelización. No obstante, los que compartimos la misma fe bíblica, debemos estar estrechamente unidos en comunión, trabajo y testimonio. Confesamos que nuestro testimonio ha estado a veces marcado por un individualismo pecaminoso y una duplicación innecesaria. Nos comprometemos a buscar una unidad más profunda en la verdad, la adoración, la santidad y la misión. Urge el desarrollo de una cooperación regional y funcional para el avance de la misión de la iglesia, el planeamiento estratégico, el ánimo mutuo y el compartir de recursos y experiencia.

Juan 17:21,23; Ef. 4:3,4; Juan 13:35; Fil. 1:27; Juan 17:1-23.

8. LA IGLESIA Y EL COMPAÑERISMO EN LA EVANGELIZCION

Nos gozamos de que una nueva era misionera haya empezado. El viejo modelo de dominación occidental está desapareciendo rápidamente. Dios está levantando de las iglesias jóvenes, grandes y nuevos recursos para la evangelización mundial, y está demostrando así que la responsabilidad de evangelizar pertenece a todo el cuerpo de Cristo. Todas las iglesias, por lo tanto, deben preguntar a Dios y preguntarse a sí mismas lo que deben hacer para evangelizar su propia área y enviar misioneros a otros países del mundo. Le evaluación de nuestra responsabilidad y la tarea misionera debe ser continua. Así crecerá el compañerismo entre las iglesias y se manifestará, con mayor claridad, el carácter universal de Cristo. También damos gracias a Dios por todas las agencias que trabajan en la traducción de la Biblia, la educación teológica, los medios masivos de comunicación, la literatura cristiana, la evangelización, las misiones, la renovación de la iglesia y otros campos especializados. Ellas también deben empeñarse en una autocrítica constante, a fin de evaluar su efectividad como parte de la misión de la Iglesia.

Rom. 1:18; Fil. 1:5; 4:15; Hech. 13:1-3; 1 tes. 1:6-8.

9. LA URGENCIA DE LA TAREA DE EVANGELIZACION

Más de 2700 millones de personas, es decir, más de las dos terceras partes de la humanidad, no han sido evangelizadas todavía. Nos avergonzamos de que tantas personas hayan sido descuidadas; esto es un continuo reproche para nosotros y para toda la iglesia. Hoy, sin embargo, hay muchas partes del mundo en que hay una receptividad sin precedentes frente al Señor Jesucristo. Estamos convencidos, de que es el momento en que las iglesias y las agencias para-eclesiásticas oren fervientemente, por la salvación de los inconversos, e inicien nuevos esfuerzos para realizar la evangelización del mundo. Una reducción del número de misioneros y de fondos procedentes del exterior, puede ser a veces necesario para facilitar, en un país evangelizado, el crecimiento de una iglesia nacional que tiene confianza en si misma, y para desplazar recursos a otras áreas no evangelizadas. Debe haber un libre intercambio de misioneros, de todos los continentes a todos los continentes, en un espíritu de servicio humilde. La meta debe ser, por todos los medios disponibles y en el más corto plazo posible, que toda persona tenga la oportunidad de escuchar, entender y recibir la Buena Nueva. No podemos esperar alcanzar esta meta sin sacrificio. Todos nos sentimos sacudidos por la pobreza de millones de personas y perturbados por las injusticias que la causan. Los que vivimos en situaciones de riqueza aceptamos nuestro deber de desarrollar un estilo de vida simple a fin de contribuir más generosamente tanto a la ayuda material como a la evangelización.

Jua 9:4; Mat. 9:36-38; Rom. 9:1–9; 1 Cor. 9:19-23; Mat. 16:15; Isa. 58:6,7; Sant. 1:27; 2:1-9; Mat. 25:31-46; Hech. 2:44,45; 4:34,35.

10. EVANGELIZACION Y CULTURA

El desarrollo de la estrategia para la evangelización mundial requiere imaginación en el uso de métodos. Con la ayuda de Dios, el resultado será el surgimiento de iglesias enraizadas en Cristo y estrechamente vinculadas a su cultura. La cultura siempre debe ser probada y juzgada por las Escrituras. Puesto el hombre es una criatura de Dios, algunos de los elementos de su cultura son ricos en belleza y bondad. Pero debido a la caída, toda su cultura está mancillada por el pecado y algunos de sus aspectos son demoníacos. El evangelio no presupone la superioridad de una cultura sobre otras, sino que evalúa a todas las culturas según sus propios criterios de verdad y justicia, e insiste en principios morales absolutos en cada cultura. Las misiones, con mucha frecuencia, ha exportado una cultura extraña junto con el Evangelio, y las iglesias han estado más esclavizadas a la cultura que sometidas a las Escrituras. Los evangelistas de Cristo deben tratar, humildemente, de vaciarse de todo, excepto de su autentcidad personal, a fin de ser siervos de los demás, y las iglesias deben tratar de transformar y enriquecer su cultura, todo para la gloria de Dios.

Mar. 7:8,9,13; Gén. 4:21,22; 1 Cor. 9:19-23; Fil. 2:5-7; 2 Cor. 4:5

11. EDUCACION Y LIDERAZGO.

Confesamos que, a veces, hemos buscado un crecimiento de la Iglesia a expensas de la profundidad, y hemos divorciado la evangelización del crecimiento cristiano. Reconocemos también que algunas de nuestras misiones han sido lentas en cuanto a equipar y animar a los líderes nacionales para que asuman las responsabilidades a que tienen derecho. Sin embargo, aceptamos los principios de autocrítica y anhelamos que cada iglesia tenga líderes nacionales que manifiesten un estilo cristiano de liderazgo, no en términos de dominio, sino de servicio. Reconocemos que hay mucha necesidad de mejorar la educación teológica, esencialmente para los líderes de la iglesia. En cada nación y cultura debe haber un programa efectivo de entrenamiento para pastores y laicos, en doctrina, discipulado, evangelización, crecimiento y servicio. Tales programas de entrenamiento no deben depender de una metodología estereotipada, sino que deben desarrollarse según iniciativas locales creadoras en conformidad con las normas bíblicas.

Col. 1:27,28; Hechos 14:23; Tito 1:5,9; Mar. 10:42-45; Ef. 4:11,12

12. CONFLICTO ESPIRITUAL

Creemos que estamos empeñados en una constante batalla espiritual contra los principados y potestades del mal, que tratan de destruir a la iglesia y frustrar su tarea de evangelización mundial. Conocemos nuestra necesidad de tomar toda la armadura de Dios y pelear esta batalla con las armas espirituales de la verdad y la oración, ya que percibimos la actividad de nuestro enemigo, no sólo en las falsas ideologías fuera de la Iglesia, sino también dentro de ellas, en los evangelios falsos que tergiversan las Escrituras y colocan al hombre en el lugar de Dios. Necesitamos vigilancia y discernimiento para salvaguardar el Evangelio Bíblico. Reconocemos que nosotros mismos no estamos inmunes a la mundanalidad en el pensamiento y en la acción, es decir, una contemporización con el secularismo. Por ejemplo, aunque los estudios del crecimiento de la Iglesia, tanto numérico como espiritual, tienen su lugar cuando se hacen con cuidado, a veces los hemos descuidado. Otras veces, en el deseo de asegurar una respuesta al evangelio, hemos acomodado nuestro mensaje, hemos manipulado a nuestros oyentes por medio de técnicas de presión y nos hemos preocupado demasiado de las estadísticas y hasta hemos sido deshonestos en el uso que hemos hecho de ellas. Todo esto es mundanal. La Iglesia debe estar en el mundo, pero el mundo no debe estar en la Iglesia.

Ef. 6:12; 2 Cor. 4:3,6; Ef. 6:11, 13-18; 2 Cor. 10:3-5; 1 Juan 2:18-25; 4:1-3; Gál. 1:6-8; 2 Cor. 2:17; 4:2; Juan 17:5

13. LIBERTAD Y PERSECUCION

Es un deber señalado por Dios, que todo gobierno debe asegurar condiciones de paz, justicia y libertad, en las cuales la Iglesia pueda obedecer a Dios, servir al Señor Jesucristo, y predicar el Evangelio sin impedimento. Por lo tanto, oramos por los gobiernos nacionales y les hacemos un llamado para que garanticen la libertad de pensamiento y de conciencia, y la libertad de practicar y propagar la religión, de acuerdo con la voluntad de Dios en los términos establecidos en la Declaración Universal de los Derechos humanos. Expresamos también nuestra preocupación profunda por quienes sufren prisión injustamente, y especialmente por nuestros hermanos que sufren por el testimonio del Señor Jesús. Prometemos orar y trabajar por su libertad. Al mismo tiempo que no nos dejaremos intimidar por lo que les suceda a ellos. Con la ayuda de Dios, también nosotros procuraremos mantenernos firmes contra la injusticia y permanecer fieles al Evangelio cualquiera sea el costo. No olvidemos la advertencia de Jesús de que la persecución es inevitable.

1 Tim. 1:1-4; Hech. 4:19; 5:29; Col. 3:24; Heb. 13:1-3; Luc. 4:18; Gál. 5:11; 6:12; Mat. 5:10-12; Juan 15:18-21

14. EL PODER DEL ESPIRITU SANTO

Creemos en el poder del Espíritu Santo. El Padre envió a Su Espíritu para dar testimonio de Su Hijo; sin el testimonio de EL nuestro testimonio es vano. La convicción de pecado, la fe en Cristo, el nuevo nacimiento y el crecimiento cristiano, son todos obra Suya. Más aún, el Espíritu Santo es un Espíritu misionero, y por ello la evangelización debiera brotar de una iglesia que está llena del Espíritu. La evangelización mundial será una posibilidad realista, sólo cuando el Espíritu renueve a la Iglesia en sabiduría, fe, santidad, amor y poder. Por lo tanto, hacemos un llamado a todos los cristianos, para que oren, a fin de que venga una visitación del Espíritu de Dios, de modo que todo Su fruto se vea en Su pueblo, y que todos Sus dones enriquezcan al cuerpo de Cristo. Sólo entonces, la Iglesia toda llegará a ser instrumento adecuado en Sus manos, para que el mundo entero oiga la voz de Dios.

1 Cor. 2:4; Juan 15:26,27; 16:8-11; 1 Cor. 12:3; Juan 3:6-8; 2 Cor. 3:18; Juan 7:37-39; 1 Tes 5:19; Hech. 1:8; Sal. 85:4-7; 67:1-3; Gál. 5:22,23; 1 Cor. 12:4-31; Rom. 12:3-8

15. LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO

Creemos que el Señor Jesucristo regresará en forma personal y visible, en poder y gloria, para consumar Su salvación y Su Juicio. Esta promesa de Su venida, nos impulsa poderosamente a evangelizar, porque recordamos Sus palabras que es necesario que el Evangelio sea predicado a todas las naciones. Creemos que en el período que media entre la ascensión de Cristo y Su segunda venida, la misión del pueblo de Dios tendrá que completarse y que no podemos detenernos antes del fin. También recordamos Su advertencia de que surgirán falsos profetas y falso cristos como precursores del Anticristo final. Por lo tanto, rechazamos todo sueño autosuficiente y arrogante de que el hombre podrá construir una utopía en la tierra. Nuestra confianza cristiana es que Dios perfeccionará Su reino, y esperamos con gran expectativa el día en que habrá nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales morará la justicia y Dios reinará para siempre. Entre tanto, nos dedicamos de nuevo al servicio de Cristo y de los hombres, sometiéndonos gozosamente a Su autoridad sobre la totalidad de nuestras vidas.

Mar. 14:62; Heb. 9:28; Mar. 13:10; Hech.1:8-11; Mat. 28:20; Mar. 13:21-23; Juan 2;18; 4:1-3; Luc. 12:32; Apoc. 21:1-5; 2 Pedro 3:13; Mat. 28:18

CONCLUSION 

Por tanto, teniendo en cuenta nuestra fe y nuestra resolución, hacemos pacto solemne con Dios y con nuestros hermanos, de orar, planear y trabajar juntos para la evangelización de todo el mundo. Hacemos un llamado a cuantos quieran unirse a nosotros.

QUE DIOS NOS AYUDE POR SU GRACIA Y PARA SU GLORIA A SER FIELES A ESTE PACTO! Amén, Aleluya.

Iglesias Que Plantan Iglesias

Seremos una red de iglesias que plantan iglesias

Hay un sin fin de cosas buenas y bíblicas en las que Acts 29 podría establecer su enfoque, pero no es en lo que sus energías y celo se basan. No es simplemente plantar iglesias, sino plantar iglesias que plantan iglesias. Es por eso que desde el principio de una plantación de Acts 29, el pastor y la gente deben tener una visión y un plan para plantar otra iglesia. El ADN de todas las iglesias Acts 29 debe ser un profundo e impulsador deseo de ver iglesias saturadas del Evangelio, bíblicamente fieles, misionalmente dedicadas y plantadas en todas partes y en todo tipo de lugares posibles.

Somos una red de iglesias teológicamente alineadas y filosóficamente diversas. Pedimos a Dios que el Espíritu nos mantenga profundamente dedicados a la Palabra de Dios y a caminar en una alegre sumisión al Espíritu. Acts 29 no debe convertirse en un club teológico donde las iglesias se involucran por la alineación teológica sin el deseo de plantar otras iglesias afines. Acts 29 es una red de plantación de iglesias. Que el Espíritu atraiga a los hombres que comparten esta pasión y haga brillar su rostro sobre nosotros mientras tratamos de ver a millones de personas que están lejos reconciliarse con él por medio de Jesús.

Santidad Y Humildad

Ser conocidos por santidad y humildad

Nuestro deseo es que nuestra red consista de hombres y mujeres de Dios, maduros y sacrificiales:

  • Hombres y mujeres que, alegremente, renunciarían a sus libertades si al hacerlo sirven la causa de Cristo mucho mejor
  • Hombres y mujeres que no buscan el conflicto, pero tampoco le temen
  • Hombres y mujeres para los cuales Cristo y su Evangelio son el mayor tesoro

Deseamos ser sirvientes fieles, que aman a Jesús profundamente, y que calladamente entrenan, asesoran y plantan iglesias que van y harán lo mismo. Siempre tendremos faltas y puntos ciegos, pero nuestra profunda y permanente esperanza es que, independientemente de lo que se dice de nosotros – incluso por nuestros enemigos – se tendrá que decir que somos hombres y mujeres que profunda y desesperadamente se invierten en el Reino de Dios y estamos caminando en santidad y humildad.

Una Comunidad Global Y Diversa

Convertirnos en una red radicalmente diversa

Es una alegría y un privilegio participar y aprender de hermanos y hermanas de diferentes orígenes culturales, étnicos y económicos .También queremos aprender de aquellos que difieren de nosotros en la práctica, la filosofía y la cultura; especialmente los procedentes de diferentes partes del mundo. Nuestro anhelo es encontrar el Espíritu de Dios obrando entre nosotros tanto es así que vemos más de su gloria a través de una armonía étnica audaz que revela la El valor infinito de Dios y el poder del evangelio de una manera visual y cautivadora.

La armonía étnica y la diversidad mundial son parte integral de lo que significa ser explícitamente cristiano. Las Escrituras enseñan que hay dos razas -la raza del primer Adán y la raza del último Adán. Sólo es “en Cristo” que somos capaces de alcanzar esta identidad. Nuestras diferentes culturas llevan historias, tradiciones y legados, pero el evangelio les trasciende y les atrapa para Cristo, haciéndonos un nuevo pueblo, la familia de Dios. Seguimos valorando lo que es bueno y justo en nuestras culturas, y al mismo tiempo nos presentamos a nuestra nueva familia como hijos e hijas adoptados – coherederos con Cristo Jesús.

Orando Por Conversiones A Través Del Evangelismo

Ser serios en el evangelismo y conversiones

“Tengo que decirle a usted acerca de Jesús, cuando quieres hacer eso?” Palabras tan simples como esas pueden influir en un cambio eterno, trayendo lo espiritualmente muerto a vida en Cristo. Ser testigo de la obra salvadora del Espíritu Santo crea en nosotros un deseo insaciable de ver más y más de lo mismo. Es por esto que somos serios acerca de la evangelización y la oración por las conversiones.

Esto no puede limitarse a predicar sermones evangelísticos, sino que más bien se trata de un enfoque integral para la evangelización. Deseamos iglesias llenas de aquellos que modelan el evangelismo personal al compartir el evangelio audazmente en sus barrios, como lo hacen en sus congregaciones. Deseamos iglesias llenas de aquellos que anhelan salvaciones y experimentan frustración piadosa cuando no suceden. Deseamos iglesias llenas de aquellos que creen en la suficiencia de las Escrituras y en el poder del Espíritu para romper con los corazones más duros en sus ciudades. Deseamos iglesias llenas de hombres y mujeres que ven sus relaciones con vecinos, compañeros de trabajo y amigos como oportunidades para amarlos supremamente, orando y compartiendo con ellos las mejores noticias en el universo con ellos. Deseamos iglesias llenas de hombres y mujeres que aman la obra salvadora de Dios tanto que los llevaría hasta los confines de la tierra, a proclamar y vivir el Evangelio hasta que todo el que necesitan conocerlo, lo conozcan.

¡Qué el Espíritu nos proteja y guíe y que Él atraiga a muchos a Jesús en nuestras iglesias y en todas las iglesias!

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